Prólogo Red (Traducido)

Hay un viejo poema de Neruda que siempre me ha cautivado, y una de las líneas en que se ha quedado conmigo desde la primera vez que lo leí dice "el amor es tan corto, el olvido tan largo." Es una frase con la que he contado en mis momentos más tristes, cuando necesitaba saber que alguien se había sentido de esa manera también. Y cuando estamos tratando de seguir adelante, los momentos a los que volvemos no son los mundanos. Son los momentos en los que has visto las chispas que en realidad no estaban realmente allí, sentiste estrellas sin tener ninguna prueba, viste tu futuro antes de que ocurriera, y luego viste que se escapó sin previo aviso. Estos son momentos de alegría, nueva esperanza extrema, intensa pasión, ilusión y, en algunos casos, un bajón impensable. Y en mi mente, cada una de esos recuerdos son iguales. Veo todos estos momentos en brillante, rojo ardiente.

Mis experiencias en el amor me han enseñado lecciones difíciles, sobre todo mis experiencias con la locura del amor. Las relaciones rojas. Las que iban de cero a cien kilómetros por hora, y luego chocaban contra un muro y explotaban. Y era horrible. Y ridículo. Y desesperado. Y emocionante. Y cuando el polvo se asentó, era algo que nunca volvería a hacer. Porque hay algo que decir en ser joven y necesitar a alguien tanto, saltas de cabeza sin mirar. Y hay algo que aprender de esperar todo el día un tren que nunca viene. Y hay algo de qué enorgullecerse, seguir adelante y darse cuenta de que el verdadero amor brilla como la luz de las estrellas de oro, y no se desvanece espontáneamente. Tal vez pueda escribir un álbum entero sobre ese tipo de amor, si alguna vez lo encuentro. Pero este álbum es acerca de los otros tipos de amor que recientemente me he encontrado. El amor que era peligroso, triste, bonito y trágica. Pero sobre todo, este disco es sobre el amor que era rojo.

...

There’s an old poem by Neruda that I’ve always been captivated by, and one of the lines in it has stuck with me ever since the first time I read it. It says “love is so short, forgetting is so long.” It’s a line I’ve related to in my saddest moments, when I needed to know someone else had felt that exact same way. And when we’re trying to move on, the moments we always go back to aren’t the mundane ones. They are the moments you saw sparks that weren’t really there, felt stars aligning without having any proof, saw your future before it happened, and then saw it slip away without any warning. These are moments of newfound hope extreme joy, intense passion, wishful thinking, and in some cases, the unthinkable letdown. And in my mind, every one of these memories looks the same to me. I see all of these moments in bright, burning, red.

My experiences in love have taught me difficult lessons, especially my experiences with crazy love. The red relationships. The ones that went from zero to a hundred miles per hour and then hit a wall and exploded. And it was awful. And ridiculous. And desperate. And thrilling. And when the dust settled, it was something I’d never take back. Because there is something to be said for being young and needing someone so badly, you jump in head first without looking. And there’s something to be learned from waiting all day for a train that’s never coming. And there’s something to be proud of about moving on and realizing that real love shines golden like starlight, and doesn’t fade or spontaneously combust. Maybe I’ll write a whole album about that kind of love if I ever find it. But this album is about the other kinds of love that I’ve recently fallen in and out of. Love that was treacherous, sad, beautiful, and tragic. But most of all, this record is about love that was red.