Prólogo 1989 (Traducido)

Estas canciones fueron una vez sobre mi vida; ahora lo son sobre las vuestras.

Nací en Reading, Pennsylvania, el 13 de diciembre de 1989.

En el mundo en que vivimos, se habla mucho el día en que nacemos y morimos. Celebramos nuestro cumpleaños cada año para conmemorar el primer instante en que vinimos al mundo, y un funeral marca el día en que lo dejamos. Pero últimamente me he estado preguntando... ¿Qué se puede decir de todos los momentos que hay entre nuestro nacimiento y nuestra muerte? Los momentos en los que renacemos...

El tema de si la gente puede cambiar me es interesante de observar, porque parece que lo único que he hecho es cambiar. Lo único que he hecho es aprender de mis errores, para así no volverlos a cometer otra vez. Para cometer otros nuevos. Sé que la gente cambia porque eso me pasa a mí poco a poco cada día. Cada día me despierto como alguien mínimamente nuevo. ¿No es alocado e intrigante y bonito pensar que cada día somos alguien nuevo?

Durante los últimos años, me he estado despertando no queriendo, sino necesitando escribir un nuevo estilo de música. Necesitaba cambiar la manera en que contaba mis historias y la manera en que sonaban. Escuché un montón de música de la década en que nací y escuché a mi intuición, que fue algo bueno con lo que continuar con esa sensación. También he seguido una nueva trama de la que nunca antes os había hablado.

He escrito sobre mudarse a la ciudad más ruidosa y brillante del mundo, la ciudad por la que siempre he estado abrumada... hasta ahora. Creo que tienes que saber quién eres y qué quieres para asumir (que estás en) Nueva York y toda su resonante verdad. He escrito sobre la emoción que tuve cuando por fin comprendí que el amor, en un cierto grado, es como el juego del gato y el ratón. He escrito sobre mirar hacia un amor pasado perdido y entender que no viene nada bueno con la pérdida ni las situaciones difíciles ni las luchas constantes. No hay un "nuevo cabalgar desapareciendo en el horizonte al atardecer" [se refiere a que no hay una nueva oportunidad de comenzar una nueva historia], como solía imaginar. Nunca estamos fuera de peligro del todo, porque siempre vamos a estar luchando por algo. He escrito sobre el amor que vuelve a ti justo cuando pensabas que lo habías perdido para siempre, y cómo algunos sentimientos nunca pasan de moda. He escrito sobre una lección importante que aprendí hace poco... Que la gente puede decir lo que quiera de mí, porque nunca harán que pierda la cabeza. Porque he aprendido a liberarme de esas cosas.

Os he estado contando mis historias durante años. Algunas eran sobre alcanzar la mayoría de edad. Otras trataban sobre derrumbarse. Esta es una historia sobre ir a tu bola. Y como resultado a eso... cobrar vida.

Espero que sepáis que vosotros me habéis dado la fuerza para cambiar. Espero que sepáis que quienes sois es quienes elegís ser, y que los murmuros detrás de vosotros no os definen. Vosotros sois los únicos que decidís por qué seréis recordados.

De parte de la chica que dijo que nunca se cortaría el pelo, que nunca se mudaría a Nueva York o que nunca encontraría la felicidad en un mundo en que no estuviera enamorada...

Con amor, Taylor.

...


These songs were once about my life; they are now about yours.

I was born in Reading, Pennsylvania on December 13, 1989.

In the world we live in, much is said about when we are born and when we die. Our birthday is celebrated every year to commemorate the very instant we came into a world, and a funeral is held to mark the day we leave it. But lately I’ve been wondering… what can be said of all the moments in between our birth and death? The moments when we are reborn…

The debate over whether people can change is an interesting one for me to observe because it seems like all I ever do is change. All I ever do is learn from my mistakes so I don’t make the same ones again. Then I make new ones. I know people can change because it happens to me little by little every day. Every day I wake up as someone slightly new. Isn’t it wild and intriguing and beautiful to think that every day we are new?

For the last few years, I’ve woken up every day not wanting, but needing to write a new style of music. I needed to change the way I told my stories and the way they sounded. I listened to a lot of music from the decade in which I was born and I listened to my intuition that it was a good thing to follow this gut feeling. I was also writing a different storyline than I’d ever told before.

I wrote about moving to the loudest and brightest city in the world. The city I had always been overwhelmed by… until now. I think you have to know who you are and what you want in order to take on New York and all its blaring truth. I wrote about the thrill I got when I finally learned that love. To some extent, it’s just a game of cat and mouse. I wrote about looking back on a lost love and understanding that nothing good comes without loss and hardship and constant struggle. There is no “riding off into the sunset.” like I used to imagine. We are never out of the woods, because we are always going to be fighting for something. I wrote about love that comes back to you just when you thought it was lost forever, and how some feelings never go out of style. I wrote about an important lesson I learned recently… that people can say whatever they want about me, but they can’t make me lose my mind. I’ve learned how to shake things off.

I’ve told you my stories for years now. Some have been coming of age. Some have been about coming undone. This is a story about coming into your own, and as a result… coming alive.

I hope you know that you’ve given me the courage to change. I hope you know that who you are is who I choose to be, and that whispers behind your back don’t define you. You are the only one who gets to decide what you will be remembered for.

From the girl that said she would never cut her hair or move to New York or find happiness in a world where she is not in love…

Love, Taylor.